Hubo un chico que una vez descubrió, creo que a los dieciséis años, que un concierto de pop era lo más parecido a la catarsis, esa exaltación-condenación-purificación de la que hablan los testimonios de los griegos clásicos. No en vano inventaron (o sofisticaron) el arte de subirse a un escenario tanto como el de formar parte de un público, convertido el todo en los dos polos de un mismo imán.
La angustia de no tener pelas para ir a un concierto... Esa sensación la tuve por primera vez antes, cuando oí en el patio del colegio que iba a tocar un grupo que se llamaba The Who, y de los que se contaba que había más que hostias muertos por entrar al recinto donde tocaban. Tenía catorce, así que si llegaron a tocar en Madrid en el 79, está claro que me lo perdí. Tampoco vi a los Stones (ni los he visto nunca). Ni a Lou Reed en el Price, mucho antes, según cuentan.
Cada uno tiene los conciertos de su vida. No sé por qué me he puesto a pensar en ello, tal vez sea porque cada vez me cuesta más salir a ver un concierto. Pero hubo un tiempo en el que no hacía otra cosa, en el Rock Club, en Rockola, en Universal, en Astoria, en Las Ventas, Palacios varios, campos de fútbol, en Revolver, en Sirocco, en Yastá, en Clamores, en El Sol, en Agapo, y en infinidad de salas más, muchas de las cuales ya han desaparecido.
No me resulta nada fácil decidir los conciertos de mi vida, pero intentaré hacer un esfuerzo, animando a participar en ese bello y doloroso espectáculo que consiste en poner en funcionamiento la memoria.
Uff... Qué difícil, sobre todo porque "el buen sabor de boca" no está sólo (como sabían los griegos) en los del escenario, sino también en cómo te lo pasaste tú como espectador (qué boca tenías junto a la tuya, por ejemplo), y ahí entran en juego muchos otros factores.
Me acuerdo de Los Ronaldos en el Palacio de los Deportes, de Los Enemigos en Agapo, de Los Elegantes en el concierto dominical de los Cuarenta Principales (no recuerdo la sala, creo que era por Atocha), de Sex Museum en Revolver, de Aute con la Rosenvinge en un teatro (no recuerdo cual), de Décima Víctima en Rockola, de Mamá en el Marquee, de Nacha Pop en Rockola, de La Frontera en las fiestas verbeneras de (no recuerdo el barrio) en agosto, de Lyons in Love en Sirocco, de Maldita Vecindad en Morocco, de 091 en Rockola, de Danza Invisible en Rockola, ...
Y de The Smiths en el parque del Oeste, The Feelies en Rock Club, Yo la Tengo en Rock Club, Willy de Ville en Rock Club, de Beck en Revolver, de Springsteen en el Vicente Calderón, de Katrina & The Waves en But, de de David Byrne en Felipe II, de Ramones en el Palacio de los deportes, de Alex Chilton en Universal, de Jonathan Richman en Universal, de The Cure en Las Ventas, de Win Mertens en el Conde Duque, de Celia Cruz en Las Ventas, de Chris Isaak en la Plaza Mayor, ...
Hay muchos más, pero la gracia es hacerlo así de corrido, sin pensarlo mucho.
¿Y tú?
