El viernes tuve el placer de asistir a la edición pija del Suite Festival 28004; los que asistieran a la del año pasado en la sala Taboo ya la de este año en el Cículo de Bellas Artes sabrán a qué viene lo de pija: sólo el cambio de enclave y patrocinador hizo que nada tuviera que ver, aparentemente, esta edición con la del año pasado en una sala malasañera. Nada más entrar y ponerme la pulserita, la chica de la entrada me dio una carpeta con el cartel e información sobre los grupos (todo un detalle hacia la prensa por parte de la organización), y después, tras subir cuatro pisos de escaleras, llegué a la sala de columnas con los zapatos de tacón en la mano. Era una sala amplia, bien decorada y con ambiente, aunque no totalmente llena. Eché de menos las chicas que te regalaban copas de vodka nada más entrar el año pasado en la sala Taboo (Absolut se mostró menos generosa que Stolichnaya). Los primeros fueron Autumn Comets, que tocaron temas de su último disco, Parades, y también algunos más antiguos. Muy buena actuación la de estos madrileños, que durante casi una hora hicieron disfrutar a los asistentes con ese estilo tan personal que tienen y que les convierte en una de las grandes promesas emergentes de nuestro país. Después de ellos vinieron Notes to Myself, con un post rock más rock que post; de nuevo una buena interpretación de unos buenos músicos y además bien compenetrados. Aun así, hay que decir que su sonido tan potente, que se prolongaba minutos y minutos en canciones bastante largas, podría haber sido fantástico de no ser por la mala acústica de la sala. Tras de ellos actuó otro grupo de madrileños: Zoo. Rock en español bastante normalito, con poco que decir para bien y para mal. No eran especialmente originales ni virtuosos, pero se les podía escuchar. Nos llegó la hora de marchar a aquéllos que dependemos del metro antes de poder ver a Allfits y Half Foot Outside. Fue una pena perdernos a la cumbre del cartel, pero al menos pudimos catar la edición de este año, sofisticada y con ambiente, antes de bajar -esta vez en ascensor- y salir corriendo hacia Banco de España bajo el diluvio universal.
