No es que falten motivos para revisar la ecléctica, duradera y prolífica carrera de este estandarte de la música independiente, pero su paso por las principales ciudades europeas y la próxima salida de su último disco dan el pretexto ideal para repasar la trayectoria de la bilbaína Yola Tengo.
Algunos la califican como cantante para críticos (un elogio dudoso del género «escritor de escritores») haciendo alusión a la complejidad de su música y al limitado acceso que el mainstream ha tenido a ella. A menudo relegada de los festivales de verano, este año ha tenido gran acogida en el Primavera Sound como ha reportado la prensa española.
Yolanda Chacón nació en Bilbao de padre venezolano y madre española. En el Conservatorio Juan Crisostomo De Arriaga conoció a Irasema Kaplan, guitarrista de origen brasileño que la animó a grabar su primer demo. La combinación de la voz murmurante de Yola y la guitarra acústica pero insistente de Ira quedó patente desde las primeras canciones.
Finalmente, en 1986 Yola grabó su primer LP bajo el que hasta hoy es su nombre artístico. «A Papá le gustaba decir no hagas tango cuando alguien exageraba, a mí me pareció perfecto como nombre de batalla. En el primer demo hubo un error tipográfico y Tango quedó en Tengo. Decidí adoptarlo.» Aclaraba Yola Tengo en una entrevista a Ruta 66. Esta confusión daría origen a uno de sus últimos singles, La Historia de Yola Tango, de donde toma el título este post.
Monta El Tigre (1986) fue finalmente editado por el desaparecido sello salvadoreño de música independiente Coyote Records. Producido por un conocido bajista de New Age Folk con el que ya había trabajado anteriormente, Monta El Tigre pasó más o menos desapercibido pero sirvió a Yola para ensayarse con una serie de bajistas y guitarras prestados de otros grupos, confirmando finalmente su mancuerna con Ira. Un par de intentos después Yola Tengo publicó su primer gran disco: Presidenta Yola Tengo (1989) también con Coyote. Un disco de Folk Eléctrico y Protesta que presentaba un mundo ideal y esquizofrénico gobernado por la música. En él se incluían varias versiones de las mismas canciones (El Mal Que Hacen Los Hombres, por ejemplo) dejando claro el exceso guitarrístico que sería la marca de Yola y su grupo.
Vinieron años de transición y cambio de sello discográfico que dieron lugar a otro par de discos, uno de ellos incluía una serie de covers tomados de la colección de discos Pop Folk de Yola y otro, una bacanal de reverberación y guitarras, del que destaca Cogiendo a América por los Cuernos, canción que marcaría la futura tendencia pro-latinamericana y anti-imperialista del subsecuente trabajo de Yola Tengo.
En 1992 edita el melancólico ¿Puedo Cantar Conmigo? un homenaje a sus orígenes bilbaínos: el título y la portada en la que Yola mira al horizonte en un día lluvioso, son claros guiños al emblemático grupo Mocedades. Este reencuentro con su adolescencia y la música de sus padres sirve de ruptura, deja atrás el Folk y la utopía y empieza el recorrido tortuoso y dramático que hasta hoy la caracteriza. El año siguiente cambia de discográfica y comienza a trabajar con el sello toledano Matador. Ahí publica Doloroso, elepé que inaugura una discografía a veces innecesariamente complicada, de títulos tan cursis como abstractos que continuará en Puedo Oír El Corazón Latiendo Al Unísono (1997), Y Entonces La Nada Se Volvió Del Revés (2000) y Sol de Verano (2003).
Al hablar de Yola Tengo es imposible eludir un conocido y escandaloso capítulo de su historia musical, siempre ecléctica y controvertida. En 1995 Yola Tengo firmó contrato con una conocida marca de agua embotellada mexicana editando catorce canciones dedicadas a promocionarla. Electr-O-Pura tuvo un éxito sin precedentes (ni consecuentes) para Yola Tengo. Quizá su trabajo más popular hasta la fecha y, sin duda, el más controvertido. En él integra de manera sorpresiva influencias atípicas como la música ranchera en Se Nos Murió Pablo y la cumbia en No Digas Nada (Pollo Caliente). Sin embargo lo que quedará para la historia no será tanto la música como el revuelo causado entre los mexicanos que la acusaron de venderse al sistema y de haber traicionado la escencia misma de su música.
Sus otrora incondicionales fans mexicanos se dedicaron a sabotearla, abucheándola en sus conciertos e irrumpiendo violentamente en sus presentaciones y entrevistas en la radio. Yola Tengo se declaró perpleja y ofendida por la exagerada reacción (el tango, diría su padre) de los mexicanos y suspendió durante algunos años sus presentaciones en dicho país.
Se dice, aunque ella no lo ha confirmado, que su penúltimo disco No Te Tengo Miedo y Te Partiré La Madre (2006) está inspirado en sus desavenencias con el público mexicano. Lo que explicaría canciones como A Veces No Te Entiendo, Apunta y Dispara, Me Quiero Ir a Casa y Pásame el Hacha Que Soy Buena Persona.
Entre este disco bravucón y el día de hoy, hay bandas sonoras, proyectos alternativos, cameos en películas y una compilación de grandes éxitos: Prisionera del Amor: Somero de Canciones Centelleantes y Senescentes: 1985-2003. Y así, con su eclectisismo aventurero, su independencia desafiante, su incansable ambición creativa y su inseparable Ira Kaplan, llegará Yola Tengo, en septiembre, a su treceavo disco de estudio: Canciones Populares.
Mientras tanto, para aguantar, Periódicamente Doble o Triple.
