Cómo me gusta ir de vez en cuando a conciertos pequeños, de grupos aún poco conocidos que están empezando y tratando de hacerse un huevo en la escena musical. La mayor parte de las veces que lo hago salgo contenta, y pensando que muchos de estos grupos -con un poco más de rodaje, claro- valen cien veces más que muchos que andan por ahí subiéndose a grandes escenarios. Anoche estuve en uno de Belga -un grupo bastante prometedor al que hace ya algún tiempo que sigo la pista- y Loser, que no los había escuchado nunca, así que iba a ver qué tal se las gastaban. El concierto se hacía en una sala más bien poco conocida, en Martínez Campos, se llamaba La Siesta, y lo cierto es que está muy pero que muy bien: grande, bonita, bien iluminada (cosa que se agradece bastante para las fotos, la verdad), bien climatizada, buena acústica … Vamos, mucho mejor, con diferencia, que otras salas de renombre.

Belga fueron los primeros en ponerse a tocar sus canciones, que oscilan entre el indie-rock y el rock puro, a secas, con un estilo muy personal. Belga son uno de esos grupos en los que sorprende el sonido tan completo y potente que tienen a pesar de ser sólo tres integrantes; el punto característico se lo da, sobre todo, el contraste entre los gritos desgarrados de Toño y la voz dulce y aguda de Laura.

Me sorprendió ver lo productivos que han estado Belga desde la última vez que les vi en concierto, ya que la mayor parte de las canciones que tocaron eran nuevas (muchas sin nombre todavía, de hecho), destinadas al nuevo EP que tienen pensado grabar en breves. No faltaron, eso sí, sus dos canciones más populares y que ya son todo un hit entre los seguidores de Belga: Turista y Fantasmas; así como una versión de Kula Shaker y una dedicada la madre de Sandra y Laura (batería y bajista-teclista-vocalista del grupo, respectivamente), que se encontraba entre el público. En realidad hubo muchas dedicatorias, y también bromas diversas entre Toño y el público; es agradable ese ambiente de cercanía y distensión que tienen los conciertos así en plan íntimo.

Después llegaron Loser, que tal vez pillaron al público un poco relajado después del descafeinado sonido de Belga. Empezaron con una versión de Nirvana ,que interpretaron con un sonido más bien shoegazer que recordaba un poco a My Bloody Valentine; lo hicieron muy bien. Después siguieron con más repertorio propio, con un estilo definido pero con tintes diferentes en cada canción, entre las influencias grunge, el sonido heavy y las distorsiones del shoegaze.

El tipo de música que hacen Loser no es el que yo suelo escuchar, por lo que tal vez no puedo juzgarlo de una manera muy apropiada, pero aun así he de decir que me sorprendió lo buenos que son como músicos en directo; no cualquiera puede llevar una música tan potente encima de un escenario, y sin embargo ellos supieron defender sus canciones a la perfección, tocando como auténticos profesionales a unas velocidades a menudo vertiginosas. Lo que tal vez me decepcionó un poco fue la voz… entre unos instrumentos tocados de una manera no muy habitual, sonaba una voz que rugía y aullaba, cosa que sí es muy habitual, tal vez demasiado. Puedo pensar que fui yo la que me trillé en exceso ese recurso en mi época Cradle of Filth de los catorce años, pero aun así sigo pensando que está demasiado visto, y suena repetitivo en temas que no lo son en absoluto. Ellos también tocaron canciones de anteriores EPs, otras recién sacadas del horno y versiones: la ya dicha de Nirvana y otra de otro grupo cuyo nombre no llegué a escuchar entre la guitarra distorsionada de la anterior canción, que seguía resonando desde el amplificador.
