Ayer a las 21.15 estaba entrando bajando las escaleras de Costello para adentrarme en su caverna. Me habían avisado de la puntualidad y aunque no eran horas por el calor y la luz que había en la calle, cuando sonaban los primeros acordes del concierto yo estaba ya en la primera fila. Por cierto, increible el calor en las primeras filas y en el escenario, yo me bebí cuatro botellines de agua que robé a los grupos y eso que yo no tocaba... en cambio un poco más atrás se estaba bien.
Del concierto me quedo con la impresión general de que son dos grupos con un nivel que hasta hace unos años era casi imposible encontrar en grupos nacionales. Todos sus integrantes son excelentes músicos, todos aciertan de pleno con el volumen, la intensidad, los matices. Todos aportan su personalidad y creen en lo que hacen. Por esto y por el estilo musical, en ambos casos muy influido por el rock de raíces americano, me preguntaba si esas 3.000 personas que llenan la Riviera cuando toca Wilco se quedan encerrados en casa el resto del año, o si es que de los 3.000 en realidad hay 500 verdaderos amantes de su música y 2.500 que van a lucir palmito. Porque no me lo explico, si estos dos grupos no pueden tocar en una sala de 500 personas de aforo, algo no cuadra. Su ración de batalla perdida, gracias.
El repertorio de los dos grupos estuvo mayoritariamente compuesto por canciones nuevas que formarán parte de sus próximos discos. Esto siempre lo hace un poco más frío (Tulsa podrían haber tocado 4 o 5 canciones de "Sólo me has rozado" en lugar de sólo 2), pero aún así el concierto fue emocionante, intenso, y el sonido sencillamente perfecto.
Me emocioné con una canción a la primera escucha. Fue "Muñecas rusas" que además dará título al próximo disco de Amigos Imaginarios, que "esperamos sacar antes de final de año" - Santi Campos dixit -. Hubo momentos de silencio sobrecogedor en los que Miren y su entre susurrante y desgarrada voz creaban una tensión que se podía cortar.
Y por supuesto, viví el momento que llevaba esperando meses: escuchar la canción de Tulsa que me vuelve loco, "Contigo tocaré el cielo".

