Casi al mismo tiempo que se ha producido la salida al mercado del primer disco de Tortel, "Lugar nuevo", Joaquín Pascual se lanza en solitario para, en diecinueve canciones y limitadísima autoedición, mostrarnos de lo que son capaces él y su guitarra. Como un "entrañable artesano", en expresión de Carlos Cuevas, Joaquín ha grabado con el omnipresente Paco Loco "El ritmo de los acontecimientos", lo que le da al disco su "despiadada inmediatez", que dice de nuevo Carlos.
El disco va rodando entre canciones de café y habitación de hotel, como Viejo cascarrabias, oración contra o a favor del paso del tiempo, magnífica en todo, en su letra "ya no pude esperarte más, y tuve que salir corriendo" y en la austeridad brutal de la instrumentación a base de guitarra y órgano; Una pena de camisa, que parece tocada sentado en la cama y que en poco más de un minuto logra emocionarte; o Descansar, con su intimidad, libertad y coros de marineros. Por el contrario, otras canciones son más ásperas, como Sólo te pedí un cigarro, con una guitarra tormentosa que oculta la voz que reclama que un poco de aire; o La unión y la fuerza, clásica entre las clásicas. A medio camino destaca sobre las demás Ella me atropelló, frágil y fiera por igual, con esas narraciones cotidianas tan clásicas de Joaquín, "Con la ayuda de Dios, encontraré el amor, que ya perdí una vez, siendo muy joven yo, siendo tan joven yo, cuando ella me atropelló, ella me atropelló. Ella me atropelló, subida en un camión, siendo tan niño yo, ella me atropelló, la vida me atropelló, mi vida me atropelló, mi vida me atropelló" y un final que sube y sube en emoción logrando una de las grandes dianas del disco.
Galán de noche destaca por su diferencia, con esos impagables coros (Muni Camón y Ana Galletero) dabadaba tan de Serpentina, y actúa de bisagra dividiendo en dos el disco. Las canciones siguen pasando de la calma a la tempestad, De paseo es tranquila con su guitarra; Nos miramos a los ojos, obra pop con guitarra de los Jam; Debería estar bien contento, donde los coros femeninos vuelven a destacar, colmando de alegría al disco. El movimento de la tierra se desliza sinuosa como preparación para Un hombre como los demás, donde Joaquín Pascual mezcla toda su imaginería con la de Nacho Vegas para entregarnos otras de las cumbres del disco, casi tanto como la canción que cierra el disco Carreteras secundarias.
Quizá sean demasiadas canciones, suele pasar en este tipo de discos, pero el disco es tan sabroso que es difícil quedar harto. "El ritmo de los acontecimientos" nos muestra, como tantas otras veces, lo gran compositor que es Joaquín Pascual y lo acertado que está en cada nuevo paso que da.