Estoy escuchando lo nuevo de Teenage Fanclub y creo que va a ser lo que escuche durante casi todo el fin de semana, combinado únicamente con el de Santi Campos que quiero revisar para escribir una crítica.
Lo he escuchado dos veces, y la sensación es idéntica a cuando escuché por primera vez Howdy o Songs from northern Britain. Simplemente, me encantan. Todo lo que hacen me encantan. Por supuesto que no todas las canciones que hacen son Sparky’s dream, Neil Yung, Winter o I need direction, pero no hay una sola que no me dé el cosquilleo estúpido que tengo siempre que los escucho.
La portada del disco, por supuesto, es horrorosa, y la canción que abre este Man Made, la que ya habíamos tenido la ocasión de escuchar, it’s all in my mind ya me está enganchando.
Son un grupo para mí que representa exactamente lo que busco en la música, canciones bonitas con su propia personalidad, melodías que muchas veces emocionan y al menos te aseguran un momento agradable, tipos sin pretensiones que en directo consiguen emocionarme pese a su pretendida sosería.
Dicen que no es de sus mejores discos, todavía no lo sé, pero seguro que será uno de los mejores del año. Y además, hay edición en vinilo.

