No se puede decir que Nacho Vegas tenga una gran voz, ni en el sentido clásico ni en el sentido roquista del casi todo vale con tal de que recuerde a Dylan o a Jagger, por nombrar a dos de los más plagiados, que por cierto, son grandes interpretes no por cantar bien en el sentido clásico, que no lo hacen, sino por tener personalidad, personalidad a pesar de las influencias, que es muy distinto de plagiar.
La voz de Nacho tiene personalidad y reconozco que antes de verle en directo tenía mis dudas, pero ayer en el Sol me convenció.
¿Que a que me refiero, se me dirá, con eso de tener personalidad? pues, me refiero, a que la voz no sea impostada; resulte natural como el habla, la inflexión y la dicción sean las propias y no un esperpento de lo que a uno le gustaría que fuesen (hartos estamos de Jaggers de A Coruña o de Pamplona).

Así como Dylan y Jagger cantan con su propio acento y recogen ciertas influencias, las propias, las de su cultura; el blues, el folk anglosajón, Nacho canta con acento asturiano, con voz propia recogiendo el aliento de sus influencias, las de su cultura española, la de sus padres, esto no implica tener que cantar copla o jota pues todos hemos crecido con la cultura anglosajona, es innegable, por tanto algo debe de notarse pero es claro que ni pensamos en ingles, ni hablamos en ingles, ni sabemos diccionar como los ingleses y si se me permite un poco de chauvinismo; ni falta que nos hace, y si se me permite ponerme poético; para expresarnos libremente necesitamos pararnos a escuchar los latidos de nuestro corazón. Nacho lo hace, y creo, que este es su gran acierto y desde mi punto de vista el principal pilar de apoyo de sus construcciones sonoras.
Nacho Vegas tiene una larga experiencia junto Manta Ray en el campo de la experimentación sonora de vanguardia, se nota en sus composiciones, pero es en solitario donde realmente está resultando vanguardista pues al haber despojado a su voz de imposturas, la música, que rellena los contornos de esta voz personal, resulta sumamente sugerente y original: Vanguardia más allá de la intención de vanguardia en la que se quedan tantos.
Si a todo esto le añadimos que sus letras tienden a alejarse de las convenciones y a profundizar en la aparentemente sincera introspección utilizando mil juegos de espejos cada vez más logrados, tenemos a un cantautor que canta en español con proyección internacional pues la autenticidad se capta en cualquier idioma. Todo ello, sin resultar pretencioso, ni pedantesco, o quizás pueda ser pedantesco pero demuestra tener la suficiente inteligencia como para llenar sus composiciones de guiños de canción pop que le hacen accesible y le permiten en otras ocasiones sincopar sus estructuras sin perder a la audiencia más reaccionaria. Y se me ocurre otra virtud que pocos tienen en cuenta; sus letras se pueden disfrutar en directo a pesar del formato eléctrico. Así lo pudimos comprobar ayer en una abarrotada sala El Sol donde Nacho desplegó su desgarbada elegancia en un recital ,que si bien omitió algunos de los temas más famosos de sus anteriores trabajos, me dejó satisfecho pues mostró un poco de todo; del rock más monocorde y ruidoso a la melodía más folkie sin dejar de lado esos tarareos, acompañados de curiosos arreglos, que proporcionaba la banda, que te llevan directamente a los Picos de Europa, cubiertos de nubes amenazando tormenta.
Como decía Billy Childish en una entrevista en Ruta 66; “lo mínimo que se le puede pedir a un músico es autenticidad” y además añadía; “cuando eres autentico, quizás puedas llegar a ser original”.
Por cierto, no soy amigo ni primo de Nacho Vegas y hasta hace poco le tenía un poco de manía. Tampoco soy Asturiano y no soporto a Fernando Alonso.
