No esperaba apenas nada del documental “The End of the Century” sobre la carrera de los Ramones. Hoy ya podemos decir; sobre la vida de los Ramones, pues los Ramones ya no volverán. Cuesta aceptarlo para los que hemos crecido con ellos.
No esperaba nada de este film. Solo un poco de nostalgia y los tópicos roqueros de toda la vida; drogas, exaltación del cretismo; los cazurros de Forest Hills (Ruta 66 dixit), navajazos en el culo y malos rollos de banda punk. Sin embargo este film, a pesar de quedarse un poco corto, me parece el documento definitivo sobre la banda. Cierto es, que da un repaso a todos esos tópicos roqueros de toda la vida, pero no desde el punto de vista morboso del fan hacia el mito. El documental se coloca en otro punto de vista, con otra intención, buscando otra dimensión; con intención de hacer entender al espectador, a pesar de las evidentes debilidades humanas de sus componentes, el porqué de la grandeza de la banda, los auténticos motivos que la hicieron única, revolucionaria, inimitable, de vanguardia; modernísima, tan moderna que no se podía ser más moderno, tan moderna que a partir de ellos hubo que reinventar o deconstruir el rock, pues este ya no podía ir más allá. Los Ramones: La banda que mató al Rock&Roll como Warhol mató la pintura.
Todo lo que yo había visto y leído anteriormente sobre los Ramones se conformaba con constatar los hechos. “The end of the Century”, como yo lo he visto, toma otra dimensión; viene a demostrar que no todo era tan visceral, ni tan casual en la banda, aunque esta sea su marca de fabrica, sino que además había un claro sentido ético-estetico, una mirada visionaria capaz de hacer un todo compacto entre fondo y forma adaptándose a las posibilidades; una modesta ambición. Y es que, una de las cosas que ha hecho del rock un modo de expresión único es su necesidad simbiótica, pues en las buenas bandas todos los componentes aportan su personalidad con libertad o con vehemencia, y entonces, a veces surge la magia. Pocas veces.
El documental intenta retratar, y lo consigue, las autenticas personalidades de sus componentes, sus distintas sensibilidades para demostrar que las grandes creaciones, a pesar de simples, no nacen de la nada, sino, en el caso de los Ramones, de la creatividad en constante fricción de tres personas muy inteligentes(cada uno a su manera), de la autenticidad, de la pasión, del trabajo, del esfuerzo. Creo que el documental consigue expresar esto sin mancharse con la basura, aunque el drama humano está ahí, y ese es su gran mérito. Se entiende perfectamente porqué los Ramones son los Ramones y no una banda más de las que les copian, incluso con mayor pericia instrumental, sin dejar de resultar ridículas.
Dicen que Picasso vendió su alma al diablo y la prueba es aquella afirmación de; “yo no busco, encuentro”. Los Ramones también encontraron pero olvidaron leer la letra pequeña del contrato.
Como dice Johnny en el documental; “cuando escuché el segundo Lp de los Clash, pensé; estos son tan buenos como nosotros”, y es cierto, porque si los Ramones mataron el rock, los Clash vinieron para reinventarlo.
