Paul Collins: "En los tiempos de los Nerves tocábamos hasta que nos sangraban las manos"

por: pablo · 15/Jun/05 12:54 · 3 comentarios
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Es un clásico entre los clásicos. El primer álbum que grabó al frente de los Beat es, además de lo más parecido a la perfección que ha llegado nunca el pop de guitarras, un disco emblemático, un auténtico icono de su época. A los Knack les fue mejor con su maravillosa “My Sharona”, que trepó hasta el número uno de las listas en la época, y los Romantics también lo bordaron con su formidable primera entrega… Pero el primero de los Beat es un disco asombrosamente arrollador, que, además, resiste el paso del tiempo con una solidez a prueba de bombas.

Después del segundo, también considerado por muchos como otra auténtica obra maestra, vino una sucesión de discos algo irregulares, pero en los que siempre hubo algunas grandes canciones.

Ahora Paul Collins, nuevamente afincado desde hace algunos años en nuestro país, tiene nueva banda, en la que militan algunos miembros de los Protones, y también un nuevo disco que saldrá a la vuelta del verano, y del que podemos adelantar que es lo mejor que ha hecho en mucho tiempo. Este sábado, Paul Collins presenta algunas de sus nuevas canciones junto con una colección de sus clásicos dentro del “Summer In The City”. Locuaz y divertido, Paul hace en esta entrevista un repaso histórico a su carrera.

Los tiempos de los Nerves son considerados por muchos como legendarios, ¿tú cómo los recuerdas?

Tengo grandes recuerdos de aquella época. Yo me fui de Nueva York a California, con dieciocho años y con ochenta dólares en el bolsillo, y mi único plan era buscar un grupo de rock and roll. No quería hacer música de fusión ni punteos de veinticinco minutos, sino canciones cortas, con buenas melodías.

Llegué a San Francisco y la única forma de contactar con grupos era ir a las tiendas de música y mirar en los tablones de anuncios. Recuerdo que fui a la mejor tienda de San Francisco y vi un anuncio que cambió mi vida. Decía algo así como: “buscamos batería para grupo con canciones propias en la onda de los Beatles y los Rolling Stones. Llama a Jack”. Me dije, “¡de puta madre!”. Cogí el anuncio para que nadie más lo viera, le llamé y fui a verle en seguida. Me enseñó una maqueta del “Hanging on the telephone”, y me quedé alucinado. Me enseñó varias canciones y mientras yo tocaba la batería con dos palos encima de una guía de teléfonos. Yo creía que tenía un grupo y solo les faltaba el batería, pero en realidad no tenía a nadie más, pero conocía a Peter Case, así que rápidamente montamos los Nerves.

El problema es que en el San Francisco de 1974 no había ningún otro grupo parecido a nosotros, así que estábamos totalmente solos. Eso nos lo ponía difícil porque no había ninguna escena, ni sitios para tocar ni, desde luego, público interesado en lo que hacíamos. Pasamos meses y meses sin estar prácticamente con nadie, solamente ensayando, porque no había ni sitios donde ir. En todos los locales estaba el guitarrista de Santana, el que tocaba los congos en Santana o algo así… No había sitios donde hubiera gente de nuestra edad con nuestro mismo rollo, así que pasábamos horas y horas en un sótano tocando y tocando. No teníamos un duro y si nos llegaba para un par de cervezas era un lujo, pero eran tiempos muy buenos porque fue mi escuela de música. Solo tocábamos hasta tener sangre en las manos y escuchábamos música…

¿Cómo contactasteis, entonces, con otros grupos de vuestra generación?

Eso fue divertido. Alguien nos dijo que había un grupo llamado The Ramones que tocaba en un club, el Subway. Estábamos ensayando y decidimos llamar al local para ver a qué hora empezaba, pero el tío nos dijo que estaban acabando, así que le pedimos que dirigiera el teléfono hacia la sala para poder saber de qué iban… nunca olvidaré esto: allí estábamos Jack, Peter y yo escuchando a los Ramones por teléfono, y Jack diciendo “joder, están tocando en re y no cambian, no cambian… ¡es alucinante!”. Nos quedamos alucinando. A partir de entonces, sí empezamos a ver que había otros grupos, como los Avengers, Crime y otros, lo cual era una alegría enorme para nosotros.

Supongo que el espíritu que se vivía entonces era muy especial…

Era una época muy bonita porque no había dinero. No había industria musical para este tipo de grupos, ni sellos ni nada. Los grupos de Nueva York, como los Ramones, Blondie o Television sí firmaron con multinacionales, pero en San Francisco no era posible. Los grupos estaban haciendo su música como una manera de ser; todos los grupos tenían su rollo, su música, su ropa… nadie estaba pensando en ser estrella del rock o en ganar mucho dinero. Solo lo hacíamos por amor a la música.

Luego sí, al cabo de un tiempo sí se vio que también se podía ganar dinero, y eso hace que cambie todo. Pero los primeros momentos hacen que todo sea muy especial. Los Nerves fuimos los primeros que hicimos una gira por Estados Unidos sin sello discográfico ni manager, y eso lo vio todo el mundo, así que muchos grupos dijeron “si estos cabrones pueden hacerlo, nosotros también”.

Con los Beat, y el fichaje por CBS las cosas empezaron a cambiar, ¿no?

Sí, pero el cambio fue un poco después. La primera gira de The Beat fue también maravillosa. Las cosas pintaban bien, porque The Knack había salido, y había sido una bomba… las discográficas vieron que se podía hacer dinero. Pero nuestra primera gira como los Beat fue fabulosa, porque el público se lo pasaba en grande. Había una sensación de alegría, de buen rollo tremenda.

¿Cómo ves tú la diferencia entre los grupos de nueva ola y los grupos punks?

Precisamente la diferencia era esa actitud mucho más optimista. La gente llevaba ropa de colores, le gustaba una música más feliz… El punk era muy agresivo y tenía una actitud mucho más negativa. A mí me encantaban grupos como los Sex Pistols, pero no creo que quisiera ser uno de ellos. También era cuestión de edad. Nosotros éramos un par de años mayores, y eso nos sonaba un poco infantil. A lo mejor si hubiera tenido 16 años me habría identificado más con el punk, pero ya tenía 18 ó 19 y la verdad es que me parecía un poco ridículo ir con cresta y con la ropa cosida de imperdibles… Nosotros estábamos un poco en medio. Éramos jóvenes para ser hippies, y eso ya no nos interesaba, pero quizá éramos ya un poco mayores para el punk. No digo que no me guste esa música, que hay grupos que me encantan, pero yo no quería ser uno de ellos.

Quizá la new wave no llegó a triunfar por eso, porque era una música muy blanca; mucho más que los Beatles o los Rolling Stones. No era algo peligroso. Tus padres no se echaban las manos a la cabeza porque oyeras ese tipo de música o porque llevaras esas pintas. El punk ha durado más por eso, porque tiene un punto de rebeldía que la new wave no tenía.

Cuando salió el disco de The Beat había muchas expectativas. Lo sacó CBS a lo grande, ¿fue una decepción que no vendiera tanto como esperabais?

Eso es difícil de decir. No sé si fue buena o mala suerte. Lo bueno es que participé en un disco que creo que es realmente grande, porque hacer un buen disco es algo que es muy difícil. Yo tuve mucha suerte de estar allí y hacer ese disco. Es un disco que después de veinticinco años todavía suena, y eso es un gran éxito. Si lo miras desde el punto de vista de las ventas, pues quizá no tuvimos demasiada suerte.

Vuestra actuación en El Escalón, de Madrid, es otro momento legendario para mucha gente, ¿recuerdas tú aquella actuación?

Desde luego, fue otro de esos momentos que cambiaron mi vida. Estábamos de gira por Europa y fuimos a España un par de días, aunque no a tocar sino a hacer un par de entrevistas y un play-back para la tele. Lo que sucedió es que estaba todo el equipo allí así que se me ocurrió que sería buena idea tocar. En una entrevista en la radio le pregunté al locutor si conocía algún local donde poder tocar, y después de unas cuantas llamadas se enteró de que en El Escalón iban a tocar Mermelada, pero no podrían hacerlo por no sé qué motivo, así que estaba todo preparado para un concierto.

Fue una pasada. Llegamos y estaba la sala llena; la primera fila estaba llena de chicas guapísimas… todo salió de puta madre, pero bueno, luego nos fuimos y nos olvidamos un poco de eso, no le dimos especial importancia. Sin embargo, cuando salió To Beat or Not To Beat firmamos con Pepe Ugena, de Record Runner para editar el disco aquí, y nos contó que fue un concierto mítico, que todo el mundo había leído sobre el concierto, que teníamos muchos fans… así que gracias a ese concierto empezaron mis visitas a España, a donde iba cada año.

Ahora tienes nueva banda y un disco a punto, que saldrá después del verano, ¿cómo te sientes ahora mismo?

Muy bien, porque a finales de los noventa me di un poco por vencido. Pensé que había pasado mi momento. Estaba muy flojo de inspiración y tampoco quería pasar el resto de mi vida tocando el “Rock and Roll Girl”, como si fuese la única canción que he escrito en mi vida.

Luego abrí un bar en Madrid durante un par de años, en los que no toqué mi guitarra. Lo bueno fue que todas las noches pasaba muchas horas escuchando música; no rock and roll, si no jazz, soul y cosas así, pero los maestros. Música que yo nunca escuché, y que me enseñó mucho. No sé qué exactamente, pero algo pasó, porque de repente cogí otra vez la guitarra y en poco tiempo compuse 30 canciones, así que volví a pensar en mi música.

Ahora estoy componiendo todo el tiempo y estoy super feliz. He dedicado mi vida a esto y quiero seguir haciéndolo. Estoy muy contento con mi nuevo disco y mi nueva banda.

¿Sabes algo de Champagne, tus teloneros en el concierto del sábado?

No he podido escuchar aún su álbum, pero sí he oído su versión del Hanging on the telephone y es buenísima. Quizá la hagamos juntos el día del concierto…

3 comentarios

Bertini comentó:

Este tío es un genio!!!!!! Y su último disco es de lo mejor que he escuchado en muchos años!!!!

Pacopillll comentó:

Paul Collins va a tocar gratis en las fiestas de Hortaleza(distrito de Madrid), el sábado 3 de junio de 2006

Al Besti comentó:

Paul Collins también estará el 26 agosto en Alcora, Castellón, dentro del festival BESTIALC.
Más info: www.bestialc.es

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