Felizmente, la figura de Steve Earle empieza a ser cada vez más conocida también en nuestro país. Su presencia en el festival Azkena Rock del pasado año, y, especialmente, la reciente gira española que recaló también en el Primavera Sound han contribuido a difundir entre la afición rockera española la obra de quien es uno de los grandes baluartes del actual rock americano. Con una sólida base en la tradición de la música popular de su país, Earle se las ingenia para que sus poderosas canciones, habitualmente vehículo de textos espinosos y absolutamente incorrectos, suenen rotundamente contemporáneas. Aprovechamos su reciente visita española para hacerle algunas preguntas.
Tu último disco, “The Revolution starts… now” estaba hecho casi exclusivamente para contribuir a desalojar a Bush de la Casa Blanca, ¿qué sentido tiene ahora, cuando ese objetivo no se ha podido cumplir?
En realidad tiene el mismo que tenía cuando lo escribí. Desde luego, hice el disco con esa idea, pero todo lo que se dice en él es absolutamente vigente, incluso más aún que antes de las elecciones, porque hemos tenido la desgracia de que Bush ha sido reelegido…

¿Fue un duro golpe el resultado de las elecciones presidenciales?
Sí, fue decepcionante, claro. Teníamos esperanzas de que las cosas pudieran cambiar y finalmente no fue así. De todas formas, lo cierto es que, por supuesto, también contábamos con esa posibilidad. Sin embargo, la reelección da más fuerza y valor a mi discurso y al de quienes nos opusimos a ella… ahora mismo tenemos un país dividido y en el que la propia democracia ha sido puesta en cuestión. Ya estamos hablando de invadir Irán o Siria, y no veo motivo alguno por el que el presidente no vaya a hacerlo. Creo que está muy claro que la invasión de Irak fue una cuestión de dinero, de modo que esos mismos motivos son los que moverán a nuestro país a atacar otros si la recompensa es la adecuada.
Así que la revolución sigue empezando ahora mismo, como reza el título de tu disco…
Claro, hay que empezarla cada día, porque cada día hay motivos para hacerlo. Admiro lo que pasó en vuestro país. Me parece una prueba de la solidez de la democracia española. El gobierno hizo algo que la gente no quería, y el resultado fue el obvio: cambiar el gobierno. Aquí estamos todavía en guerra. En Estados Unidos tenemos un problema, y es que no es suficiente con dos partidos políticos para representar a una población tan grande… dos partidos que, además, son demasiado parecidos en demasiadas cosas. Yo me considero socialista, y no hay nadie en mi país que pueda representarme a mí y a los que piensan como yo.

En tus últimos discos hay mucho contenido político, ¿crees que el rock and roll debe estar asociado a este tipo de mensajes?
Nuestros conciertos son puro rock and roll; entiendo y soy capaz de disfrutar perfectamente de bandas que tienen un sentido meramente lúdico de la música, pero en mi caso prefiero hacer compatibles las dos cosas. Eso sí, puedo asegurar que cuando tocamos en directo la gente se lo pasa realmente bien. Creo que el arte debe tener implicación en la realidad, de una manera u otra. Quizá no sea rentable en términos meramente económicos; quizá pudiera hacer más dinero haciendo las cosas de otra manera, siendo más aséptico, pero eso es algo que ni siquiera puedo plantearme. Nadie podría convencerme jamás para moverme en otra dirección. Por supuesto, no pido a todos los grupos que se posicionen políticamente, ni nada de eso, pero me gusta que las canciones, las películas o los cuadros tengan algún contenido más allá del puramente estético.





