El primer concierto en esta edición del FIB que he podido ver ha sido el de Keane, los británicos que tanto ruido han hecho con su “Hopes and Fears”, por sus pegadizas canciones y por su innovadora formación: batería, teclado y voz.
Tenía curiosidad por ver como lo llevaban al directo, y pensaba que llevarían algún tipo de “relleno”, pero no, ahí estaban los tres, con un sonido nada vacío. El teclista es un virtuoso que hace todo tipo de acompañamientos y melodías que sirven de colchón y de adorno a la vez. El batería es enérgico y su bombo (no sé si por la afinación o por obra del técnico de sonido) suena como si a cada golpe le acompañara una pulsación del bajo. Por su parte el cantante tiene objetivamente una gran voz y un volumen haciendo falsetes que ya quisieran los Bee Gees… Y en conjunto (que es lo que importa) son creibles, suenan poderosos y tienen algunas grandes canciones.
Su presencia en el cartel ha sido polémica, por el componente eminentemente comercial y marketiniano de su música (incluido el hecho de que se les presente como “el grupo que ha reinventado el pop sin bajo ni guitarra”). Incluso hemos podido descubrir a unas militantes del club “anti-Keane”, aquí está el documento gráfico.

A mí me parecía de lo más normal que tocaran, y más con el cartel tan británico de este año. Y viendo la reacción del público, creo que ha sido un acierto de la organización; no creo que la gente fuera allí a verlos, pero a muchos de los que fueron les gustaba el grupo.

Su actuación ha sido poco arriesgada. Un par de temas del que será su segundo disco y el resto del que la gente conoce, intercalando sus cuatro grandes canciones entre las demás, mucho más aburridas. Sin duda su gran hit es “The last time” y tienen un puñado de canciones que parecen hechas para tocar en estadios (me pregunto que sería de ellas en una sala pequeña), para que la gente coree las tres palabras del estribillo que el cantante estira con su habilidad vocal. Y la cosa funciona.
Aunque me gustan mucho las citadas cuatro canciones del disco (alguna ya últimamente me cansa un poco) no son un grupo que me apasione, pero merecía la pena la experiencia de verlos, al menos una vez, en directo.
Fotos: El Barbero
