Tiene algo este trio neoyorquino que lo distancia de los miles de grupos (buenos y malos) de pop guitarrero que pueblan la escena internacional. Ese equilibrio entre las melodías más o menos clásicas heredadas de los grandes de los sesenta y una visión más contemporánea y atrevida ha dado como resultado unos cuantos discos más que decentes, como lo es, sin duda, este nuevo que ahora entregan.
La noticia ya no es lo atinado de esa combinación. Cuando, de hecho, ofrecen el que tal vez sea su disco más clásico, en cierto sentido, más convencional, Nada Surf se muestran también, más inspirados que nunca en las composiciones, y tanto como siempre en los arreglos y en el tratamiento de las mismas. Hay aquí estribillos redondos, eficaces juegos de guitarras, buenas voces, pequeños pero atinados detalles en los arreglos…un disco notable que demuestra la capacidad del trío para confeccionar discos que si no arrebatan sí se acaban colando en la lista de favoritos al menos por unas cuantas semanas.

