Encontré de casualidad este fin de semana el nuevo disco de Tahiti80 –no tenían ni idea de que publicaran un nuevo álbum- y lo compré a ciegas. Sus dos primeros LPs, Puzzle y Wallpaper for the soul, me parecen dos grandes discos de pop contemporáneo bien hecho y con canciones con un gancho tremendo.
Pero poco queda ya de los sonidos sesenteros de su primer álbum, donde llegaban a dedicarle una canción a Ray Davies, pues se han inclinado definitivamente por un saco musical en el que cabe soul, funk y algún ramalazo de hip hop. Heartbeat ya sonaba a rompepistas discotequero y en Wallpaper for the soul, donde metían unos arreglos de cuerda alucinantes, había un buen puñado de hits en los que mezclaban ritmo y melodía de manera sublime, dando como resultado unas canciones bailongas pero con una importante corazón pop.
Leer sobre el líder de los Kinks y sobre funk o hip hop en la misma frase puede producirle urticaria a más de uno, pero Tahiti80 nunca ocultaron sus intenciones. Fosbury es, en definitiva, una vuelta de rosca más a lo que venían haciendo los franceses pero centrándose de lleno en el tipo de canciones que les han hecho mega estrellas en Japón. Para los fans del comienzo, aún quedan posos de los Beach Boys post Pet Sounds y algo de psicodelia más bien amable, pero las bases y los beats tienen ya todo el protagonismo.
Entonces ¿qué diferencia ahora a Tahiti80 de megaestrellas del pop discotequero como Kylie Minogue, Gwen Stefani o Madonna? Quitando el volumen de ventas y lo prefabricado de los hits de estas tres mujeres, casi nada. El estilo es prácticamente idéntico: melodías pegadizas, beats repetitivos, letras más bien simples y cierta estética retro ochentera, en este caso reflejada en la horrorosa portada de Fosbury. Pero Tahiti80 sigue aportando frescura, la siempre curiosa voz de Xavier Boyer y el manejo de las melodías que han conseguido tras años de escucha de pop clásico. Que Adam Schlesinger de Fountains of Wayne sea fan declarado de la banda, evidencia que no todo son bases programadas en el grupo de Rouen.
El tema Your love shines es el ejemplo perfecto de que Tahiti80 podría rivalizar con cualquier megaestrella en las listas de ventas. Es el rompe pistas del disco (con voces de la mítica cantante soul Linda Lewis), suena potente y, efectivamente, tiene una letra tópica y estúpida fácil de memorizar. Como dicen en su web (donde puedes descargarte todos sus vídeos musicales), la mezcla perfecta entre Motown y Depeche Mode.
