No. En esta ocasión no vamos a hablar de Sweet Apple Pie, de la Chocolate Watch Band o de los catalanes Biscuit y su tan esperado nuevo disco. Ni siquiera este espacio es para álbumes como American Cheese, de Nerf Herder, o para canciones de la talla de Holy Guacamole, de los Surfin’ Lungs. No. Nada de eso.

(G.del Valle Inclán da buena cuenta de algo tan grande y sabio como un bocadillo postmusical)
¿Alguna vez han pensado ustedes en lo que comen los músicos antes de los conciertos? Los que lo hacen, claro. Por que a algunos no les pasa ni agua. Siempre hablamos de los grandes nombres del show business: que si Mick Jagger pide tal, que si Björk quiere cual. Pero hay otra realidad. Y como siempre, es más próxima, más del terruño.
En esta proximidad podremos encontrarnos a Sergio, voz y guitarra de Fortune Tellers, devorando poco antes de un concierto dos sándwiches con huevo que ni un servidor, a pesar de su tamaño, podría ingerir (suponemos que el huevo es una de las claves de ese chorro de voz que tiene el fortunato). O a Nacho Púlsar, al alimón batería de Púlsar (obvio) y de Winnerys (esto no ha sido rebuscado sino casualidad: también ansiamos su próximo disco), asistir a una cena previa a uno de sus bolos en la que no puede probar bocado mientras sus compañeros dan buena cuenta de la pitanza nocturna.
Pero también tenemos ejemplos más íntimos, más caseros. O si no, ¿cómo explicar que el teclista de los reaparecidos Imposibles, Gonzalo del Valle Inclán, baje raudo al camerino tras la actuación y, en vez de comentar con sus compañeros el clamoroso éxito de la reentré de la banda madrileña, se lance sobre un bocadillo de tortilla de patata (suponemos) y le quite el papel de plata como si de la desactivación de una bomba se tratara?
En definitiva, estimados y respetados lectores, la gastronomía pop es mucho más que una caja de Perrier en los camerinos o una bandeja de fruta pelada, troceada y con las pepitas quitadas. Es colesterol en clave de solfa.
PS: desde estas líneas queremos pedir perdón anticipadamente a los aludidos por si en algún momento se han podido sentir ofendidos, heridos o vejados. Por eso, Mick, Björk, si no queréis aparecer en estas líneas, no tenéis más que pedirlo.
