Banda esencial del after-punk británico, Echo & The Bunnymen hicieron algunos discos formidables durante los primeros años ochenta. Sin embargo, después de su aclamado “Ocean Rain”, publicado en 1984, el grupo se separó, aunque ha venido reapareciendo eventualmente. Precisamente en los últimos años, y ya solamente con el vocalista Ian McCulloch y el guitarrista Will Sergeant como miembros fijos, Echo & The Bunnymen han recuperado su mejor nivel en muchos años. La edición del espléndido “Siberia” hace unas semanas y la inminente gira que protagoniza el grupo en las próximos días son los ejes de la siguiente entrevista con McCulloch.
Sorprende la buena forma que demostráis en este nuevo álbum, comparable en muchos aspectos a vuestros clásicos de los primeros ochenta…
Creo que es lo mejor que hemos hecho en mucho tiempo. Estamos muy bien ahora en el grupo. Este verano estuvimos en varios festivales y fue muy bonito ver que los medios nos hacían más caso que a muchos grupos nuevos que están más de moda. En cuanto al disco, creo que tiene muy buenas melodías. Nuestro sonido es muy reconocible y creo que siempre hemos acertado con él, pero en esta ocasión se trata de las mejores canciones que hemos hecho en años… son melodías muy claras, muy fáciles de cantar para mí. Llevo una temporada larga en la que no me cuesta componer. Estamos haciendo canciones todo el tiempo, así que es lógico que al final nos salgan unas cuantas buenas de verdad.
¿Está también esto relacionado con que ahora os tomáis el grupo con mucha más calma?
Supongo que sí… a veces estás demasiado tiempo escribiendo sobre las cosas que pasan, sobre la vida y olvidas vivir esa vida. Todo el mundo necesita dedicar un tiempo simplemente a vivir, a sus sentimientos y emociones.
A propósito de vuestro sonido, es cierto que apenas hay cambios con respecto a lo que hacíais en los ochenta...
Siempre hemos intentado hacer discos atemporales, no sujetos a las características de un momento determinado, ni en el sonido, ni en los arreglos, ni en las letras… La tecnología es buena para mejorar el sonido, pero a veces es engañosa y puedes deslumbrarte con hallazgos que a la larga hacen que un disco suene en realidad completamente desfasado y antiguo. Eso les pasó a muchos grupos en los ochenta.
¿Notas esa especie de revival de los ochenta del que tanto se habla?
Sí, y es horrible. Los ochenta fueron una década nefasta, tanto en lo musical, con un montón de producciones horrorosas, como en lo político, con otro horror como fue la Thatcher en nuestro país. Había cosas buenas, pero muchas veces sucede que todo el mundo se fija en el lado equivocado, y me temo que eso es lo que está pasando. En cualquier caso, el afán por copiar siempre me parece negativo. Puedes dejarte influir por determinadas cosas, desde luego, pero si tu aspiración es sonar igual que un grupo determinado me parece que no vas por el buen camino.
Los sesenta fueron fantásticos; los setenta también estuvieron bien, y en los noventa ha habido muchas cosas interesantes, pero los ochenta fueron un páramo. Definitivamente, no me gusta el número 8.
Desde fuera, da la sensación de que vuestra posición es bastante cómoda, ¿echáis de menos el éxito de vuestros mejores tiempos?
La idea de vender millones de discos es desde luego muy atractiva, pero la verdad es que estamos muy a gusto así; tenemos la posibilidad de seguir haciendo discos y vivir de ello. Disfrutamos mucho de las giras, y de momento siempre encontramos promotores interesados en contratarnos.