Viendo a Supergrass y a Ian Brown compartir escenario, uno no puede dejar de pensar en cómo han reaccionado de manera tan distinta frente a la celebridad. Ian Brown parece que fue engullido sin remedio por la fama, aunque siempre tendrá una legión de fans a quienes poco les importe que su principal reclamo sea un simple expolio de sus logros de hace quince años, y que se contentan con escuchar Made of stone en directo. Al menos ha seguido publicando discos -con alguna que otra canción resultona- y no ha tenido que rebajarse a niveles como los que ha alcanzado Andy Rourke de los Smiths. A éste no le queda otra que ganarse las perras en los tours turísticos para fans que se realizan en Manchester, donde a cambio de unas libras se deja fotografiar y firma discos de su época dorada.

La historia de Supergrass es justamente la otra cara de la moneda. Sacaron I Should Coco con apenas 17 años y se colocaron en el ojo del huracán del brit pop, donde todo grupo novato era elevado a los altares para ser borrados de la memoria colectiva, sin piedad alguna, en cuestión de semanas. Si hubieran accedido a participar de la locura colectiva protagonizado anuncios de Calvin Klein o, como se les sugirió en un momento, rodando una serie junto a Steven Spielberg, Gaz Coombes podría ser un precoz compañero de fatigas de Ian Brown y el resto de la banda carne de reportajes del tipo “qué fue de…”.
La evolución del grupo ha sido ejemplar: han seguido publicando discos cuidados, se han preocupado por no estancarse y en directo no necesitan tirar de sus primeros éxitos para contentar al público. Obviamente no han igualado las ventas de su primer álbum, pero en conjunto pueden presumir de tener una carrera sin apenas taras.
En Madrid salieron al escenario con una presentación sobria, sin absurdos tics roqueros, justo en las antípodas del show chulesco de Ian Brown. Sin Danny a la batería -ausente por una paternidad reciente-, la banda sonó conjuntada y con un sonido muy en la estela del Bowie de Hunky Dory, tan pronto sonando acústicos, como dándole a la distorsión en la canción siguiente.

Tienen clase, hits como Grace, Movin’ o Pumping on your stereo y tocan de maravilla. ¿El único pero? Que al tratarse de un cartel con tres grupos Supergrass no tuvieron todo el tiempo que se merecen para redondear su concierto y nos dejaron a muchos con ganas de más. Habrá que esperar a una próxima visita en mejores condiciones para disfrutarlos como se merecen.
