Al comprar el Rolling Stone de diciembre -operación que realizo puntualmente todos los meses-, me he percatado de que tenía por ahí algunos pendientes de leer. Sobre todo, el número de septiembre, un especial con un amplio reportaje sobre "Los 500 mejores álbumes de la Historia". Tal cual.
La verdad es que me lo he pasado realmente bien. Esto de las listas de mejores canciones, grupos, álbumes, singles, etc siempre da mucho juego. En esta ocasión, además, el reportaje tiene un montón de atractivos adicionales.
La lista se elaboró evaluando los resultados de una encuesta realizada a un total de 273 músicos, productores, periodistas y ejecutivos discográficos, que escogieron sus 50 discos favoritos.
La relación de los 500 más votados se ofrece con un pequeño comentario de cada disco (algo más amplio en el caso de los veinte primeros y desafortunadamente demasiado escueto en el resto), y el reportaje se completa con diversos textos en los que se cuentan algunas anécdotas acerca de los discos en cuestión, comentarios a cargo de personajes más o menos célebres e incluso la lista personal de algunos de los encuentados.
Entremos, en fin, en harina. No empieza nada mal la cosa: entre los diez primeros hay cuatro de los Beatles, está también el London Calling y el Exile on Main Street. Obviamente, también hay dos Dylan, el Pet Sounds -con un para mi gusto inmerecido puesto número 2- y, quizá el más sorprendente, el What´s going on de Marvin Gaye, nada menos que en el número 6.
A partir del número diez, la lista sigue respondiendo a lo que cualquiera podría imaginarse: Elvis, Velvet Underground, más Beatles, Jimi Hendrix, Nirvana, Van Morrison...
Ya en el 20 empiezan los problemas: ahí aparece Michael Jackson y su multimillonario Thriller (26 millones de copias solamente en Estados Unidos). No es que me parezca un mal disco, pero ¿de verdad tanta gente cree que está entre los veinte mejores de la historia?
Claro, que a partir de aquí, aparecen "aberraciones" de todo género. Ejemplos: el primer disco de los Kinks que aparece lo hace en el puesto 231, y además es un recopilatorio. Por delante del Kink Kronikles están grupos y artistas como Pearl Jam, Bonnie Raitt, My Bloody Valentine, Joy Division, New York Dolls y un montón más que difícilmente pueden compararse con Ray Davies y los suyos.
Al margen de las inevitables diferencias que existen entre el criterio de cada uno y el del vecino, la verdad es que resulta muy entretenido repasar todos esos discos, incluso caer en la cuenta -una vez más- de ciertas lagunas que hay que apresurarse a reparar.
Yo, por ejemplo, he hecho un par de adquisiciones que he agradecido mucho a raiz de este extenso repaso.
Supongo que no será difícil hacerse con una copia de este número, y, en cualquier caso, me permito recomendarlo con entusiasmo.
