Las etiquetas musicales, al igual que las listas de mejores discos o las comparaciones con otros grupos, no son otra cosa que una manera de estandarizar aquello difícil de ordenar y una herramienta para describir algo tan intangible como la música. Normalmente son injustas y dan una visión limitada de lo que es un grupo, pero no hay duda de que son una guía para conocer nueva música y orientarte en la búsqueda de canciones perfectas.
Hay etiquetas que suponen un lastre para el grupo y pueden disuadir al público y, en concreto, a mí me pasa un poco con el power pop cuando se utiliza para describir a grupos contemporáneos. No puedo dejar de pensar en grupos australianos de segunda división haciendo la misma canción de siempre o en grupos clones, de melodías sobadas, que se dedican a fagocitarse unos a otros.
Pero me encanta encontrarme con grupos o con discos que, siguiendo esos patrones de pop de guitarras, trasgreden las normas del género y alcanzan una voz propia. Aquí van recogidos algunos de mis discos favoritos de lo que podemos llamar power pop (melodía, más guitarras, más armonías vocales), pero con lecturas más o menos originales, sin perder nunca ni la emoción ni la frescura:
FLASHING LIGHTS: “Where the change is”
Grupo canadiense, herederos de los Who y de los Raspberries menos acaramelados. Melodías bastante atípicas a golpe de guitarra, bajo y batería e himnos como Half the time, Summertime Clim o la canción que da título al disco. Como diría un buen amigo (y me da a mí que fan de la banda), esto sí que son guitarrazos. Cotilleando en Allmusic, veo que no han publicado nada desde el año 2001, con lo que es bastante probable que se hayan separado.
COTTON MATHER: “Kontiki”
Este disco debería ser materia obligatoria de estudio para todos aquellos que les interese mínimamente el género. La producción es todo un prodigio, muy en la onda de los Beatles de Revolver, de quienes deben ser todos unos obsesos. Con Brad Jones a los mandos técnicos realizan trucos sonoros más propios de la imaginación que se necesitaba en los 60 para combatir la limitaciones de los estudios. Pero es que, además de su estupendo sonido, no hay ni una canción mediocre en todo el disco. Al igual que los Beatles de 1966, también se arrodillan ante Dylan y facturan el vibrante homenaje (¿plagio?) que es She’s only cool at night.
PERNICE BROTHERS: “Yours, mine & ours”
Un grupo que tenía en el saco de grupos de power pop rollo hasta que me pusieron este disco en un viaje en furgoneta. Y flipé. Es pop guitarrero, de melodías lánguidas, pero tomando como referencia más a los Smiths que a Big Star. Eso sí, sin la afectación de Morrisey y con un sonido contundente lleno de arreglos preciosistas. The weakest shade of blue levanta el ánimo a cualquiera.
APPLES IN STEREO: “Velocity of sound”
Este es el disco más atípico de esta banda de Athens. Tras una década portando el estandarte del pop psicodélico de la escuela Elephant 6, se sacaron de la manga este pildorazo de power pop a piñón fijo, con guitarras ramonianas y que podría haber sido publicado sin problema alguno en el sello Lookout. Sin florituras, ni melodías naïf, son diez temazos en apenas veinte minutos que te dejan sin respiración.
ZUMPANO: “Goin’ through changes”
En esta categoría podría entrar también el primer disco de The New Pornographers, un tratado de melodías originales y de cómo reinventar el power pop con sintetizadores de todo tipo y energía a raudales. Pero el antecedente más próximo, este segundo disco de Zumpano, también está a la altura y para muchos es incluso superior. Carl Newman (cantante y líder de los New Pornographers) deja ya su huella con su voz y sus peculiares melodías, que deben mucho a la segunda época de los Hollies o de los Zombies, y con un sonido de guitarras tan significativo de lo que fue la resaca grunge de la segunda mitad de los noventa.
