Le han cogido el gusto en la redacción de Rolling Stone al asunto de las listas, algo que la verdad es que siempre acaba resultando jugoso, convenientemente condimentado con sus correspondientes dosis de polémica.
En esta ocasión le toca el turno a las 100 mejores canciones del siglo XXI, y lo primero que llama la atención es lo mal que debe andar la cosa si las que aparecen aquí son de verdad –que no lo son, naturalmente- las mejores canciones que se han grabado en los cinco añitos que llevamos de este siglo –obviemos aquí, si se nos permite, disquisición alguna acerca de si el siglo comenzó en 2000 o en 2001-.
“Take me out”, la canción que abrió las puertas del éxito a Franz Ferdinand, figura nada menos que en el número uno. Ahí es nada. Desde luego, se trata de una buena canción, resultona, bien grabada y con un estribillo irresistible… vale, pero ¿seguro que no hay un buen puñado de canciones ciertamente mejores que esa? El truco es que se trata de una votación entre 64 artistas, promotores, responsables de discográficas, críticos, etc. Un tanto escueta la encuesta como para dar resultados mínimamente razonables.
A partir de ahí, todo es un puro disparate, como lo es, sencillamente, el hecho de haber hecho esa chapucilla con la que se pasa el rato pero que al final no tiene ningún sentido. Adivinaron: aparecen los correspondientes White Stripes, Strokes, los mencionados Franz Ferdinand, REM, U2, Coldplay, James Blunt, Antony and the Johnsons y todos los grupos y solistas que hacen de la cosa lo más previsible y soso del mundo.
Más interesante resulta la entrevista a Neil Young, que se abre con un buen titular: “Escribir canciones es como cazar animales salvajes”, y tiene otras perlas como “las drogas psicodélicas me daban miedo; mis pensamientos ya eran así, sin necesidad de ellas”, o como “cuando escribo me quito mi identidad de estrella de rock y me convierto en uno más; no creo que el punto de vista de una estrella sea muy interesante” o “escribo mientras camino, y si no sale nada, sigo con mi vida”. Además, el periodista hace la entrevista durante una visita al rancho de Young, que describe minuciosamente.
Aunque muy cortita, tampoco está nada mal la entrevista a George Clooney, la nueva conciencia social de América. Ni –más chorra- la de Dita Von Teese, señora de Marylin Manson, que cuenta unas cuantas paridas más o menos graciosas, desde alardes de autoestima –“todo el mundo es un asco menos nosotros” hasta procacidades varias.
