El otro día me lanzaba José una puya pues él sabe de mi gran devoción por Silvio Rodríguez, uno de los músicos que mayores emociones me producen.
Decía él que Silvio es cursi. Tengo que estar de acuerdo, lo es. No se puede negar que frases como:
Madre, en tu día, no dejamos de mandarte nuestro amor.
Oh gota de rocío, no dejes de caer, para que el amor mío siempre me quiera tener.
La guitarra del joven soldado, es su mejor fusil
son cursis. Sin embargo, en sus canciones no me lo parecen, me transmiten cosas y consiguen emocionarme. Las canto sin rubor, aunque sin la música es cierto que chirrían un poco.
Si hay una canción cursi de Silvio, ésa es el hombre extraño. Cuenta la historia de un hombre que iba besando todo lo que encontraba "lo que hallaba a su paso, lo que hallaba a su paso". Cuando el hombre muere, a la tierra le habían salido labios. Aquí se puede leer la letra de la canción.
Cuento la historia y me da cierto rubor de lo cursi que es, pero se me han saltado las lágrimas, una vez más, al escucharla y verla en este vídeo:

