Ayer estuve viendo a Tulsa y no sé muy bien por qué me venía a la cabeza constantemente la imagen de Christina Rosenvinge. El concepto de canción y la voz de Miren me hacía pensar que ese tipo de música es lo que está intentando hacer, sin ningún éxito, la Rosenvinge. El otro día la vi en Ipop y me pareció que estaba intentando desesperadamente meterse en un mundo que no es el suyo.
Tulsa resultan convincentes, tienen algunas canciones muy buenas, bien arregladas y mejor interpretadas, y una cantante que derrocha personalidad. Su voz es sugerente, parece pasar con superioridad sobre las situaciones, oscuras y turbias, que describen las canciones. Por momentos parece sugerir un grito o llanto de rabia, no de melancolía ni de tristeza, como dando un puñetazo sobre la mesa diciendo "esto no va a seguir así".
La temática de las letras parece un diario de lo que Miren se encuentra diariamente en su profesión, pues no en vano es psiquiatra. Traumas, violaciones, el desamor que empuja a una mujer a la prostitución...
Con temas interesantes y nada frecuentes como éstos parece que quizá se podrían hacer textos mejores. La letra de una canción tiene dos bases: la temática o historia que cuenta y las palabras, frases y estrofas en las que ésta se plasma. Hay verdaderos especialistas de lo segundo, que hablando de temas nada originales construyen letras geniales (uno de ellos sería Miguel Gibert de La Granja), en este caso da la impresión de que pasa, de momento, lo contrario.
El EP que presentaban y se incluía en la entrada es un sabroso aperitivo para lo que será su primer disco. Quizá la banda ahora esté más para el formato breve también en directo, tienen 6 o 7 canciones muy notables pero un concierto de una hora se hace un poco largo. Pero esa media hora, repartida a lo largo de todo el concierto, fue realmente buena, y dado el éxito de público cuando ni siquiera su EP estaba a la venta, parece que nos encontramos ante un grupo con largo recorrido y muchas expectativas de éxito.
