Este lunes me compré Ajuste de cuentas, nuevo disco de Quique González, que es un recopilatorio en directo más unos cuantos temas nuevos, también en directo y muy buenos. Normalmente lo habría dejado pasar unos meses, o incluso habría pasado de él al ser unas canciones que ya tengo en otros discos. Pero el dvd añadido en la primera edición me hizo salir corriendo en cuanto cobré. Y llegué a casa y vi la película del concierto de Quique González.
Las canciones son muy buenas (estando de acuerdo con Pablo en su comentario cuando dice que alguna letra le chirría, y que está a veces en la frontera de lo que no le gusta) y su ejecución también, y alguna de mis favoritas, como Pájaros mojados, ganan en su versión en directo. Las canciones que cantan los invitados están muy bien elegidas, pegan con sus estilos, y ahí es muy divertido ver al titiritero Bunbury imitándose a sí mismo, o imitando a un imitador suyo, o a lo mejor es de verdad un imitador de Bunbury, da igual, no sé, lo único que sé es que molesta mucho en la estupenda Pequeño rock & roll (canción que debería haber cantado o Calamaro o Coque Malla).
Lo que me molesta es la actuación en sí, esa moda o manía que hay últimamente por la que parece que la única manera de editar un concierto en vídeo es en formato acústico con unas alfombras asquerosas en el suelo y unas velas repelentes encima del piano, estoy harto de tanto "básico" y "unplugged". El concierto está muy bien filmado, aunque algunos primeros planos de Quique parezcan rodados dos meses después y el público -casi escamoteado en el montaje final- esté sentado lejísimos de la banda.
El resultado: 23 canciones en directo de Quique González, no un concierto de Quique González, y yo quería ver un concierto.
