Un trago (y malo) es lo que tiene que pasar alguien cuando sale al escenario antes de comenzar un concierto y pide al público cuarentañero que si pueden, ya que la voz del cantante no está muy bien, no fumen y que, por tratarse de un bolo acústico, procuren no hablar muy alto. Bien. Imaginaos la respuesta del respetable. Esto fue lo que pasó el otro día en el concierto de The Church en Madrid.
Antiguamente, este tipo de peticiones por parte del artista me crispaban bastante, pero ahora me parecen estupendas. Además, creo que cuando uno va a ver el concierto de algún grupo/solista/lo que sea, acude porque le gusta su música, y en ello va cierto grado de respeto hacia el artista. Por eso, porque le respetas, pues si pide por favor que no se fume y que no se hable muy alto pues vas y te aguantas un rato.
El otro día, lo de hablar, sin comentarios. Una parte no es que hablara (que, como es obvio, no pasa nada si se habla un rato), es que algunos ¡berreaban! Realmente hay que ser gilipollas profundo para pagar 17 euros por un concierto y estar todo el tiempo dándole a la húmeda con tu colega.
Respecto a lo de fumar, pues nada. Poco que añadir: yo no sé a qué tanto miramiento y tanto pedir por favor que no fumen. Si con decir, "a ver, vosotros, si queréis fumar os vais a las zonas habilitadas. Si no, que os den" se arreglaba todo. Sólo espero que la caída de trozos de pulmón empiece a ser frecuente enntre la parroquia musical y que se aligeren los humos de muchos.
PD: sí, The Church también dieron un concierto, pero es que la crónica seguramente la habrán hecho ya en Área Reservada, que es dónde debería encontrar su hueco.
