Resulta reconfortante ver en directo a una banda engrasada y con las cosas claras, sobre todo con las cosas claras que es lo que no abunda. Lo de Dr. Feelgood no es un regreso, es un concepto, un concepto que nació a principios de los setenta y que quizá nos sobreviva a todos, una banda de música popular que recoge la tradición del r&b británico de la misma manera que, pongamos por caso, Los Panchos recogen la tradición de la canción iberoamericana. Conviene recordar que los mejicanos llevan en activo desde mediados de los cuarenta, que se dice pronto.
A los Feelgood les vi por primera vez, con dieciséis años en Ponferrada, con Lee Brilleaux. Creo que fue el segundo concierto de rock´n´roll de mi vida y ni que decir tiene que fue un concierto iniciático.
Les volví a ver en la sala Bikini de Barcelona hace unos ocho años. Sin esperarlo, pues ya había muerto Lee y el pub rock no me interesaba tanto como en otros tiempos, dieron otro conciertazo y me pareció que la esencia de aquello que había visto en la adolescencia estaba todavía allí.
El mes pasado actuaron en el Moby Dick.....y aquello sigue ahí, sin duda.
Ver a los Feelgood es un bautismo de fuego; su música es pura, su concepto claro, su sonido fiestero sin ser esperpéntico (error generalizado), su actitud autentica, su convicción arrebatadora…… Cuantos complejos y amaneramientos acumulados con los años se le quitan a uno de golpe......Dr. Feelgood es lo que es, independientemente de quien este en la banda y por supuesto independientemente de lo que marque el barómetro de las modas.
También me agradó especialmente el público, que me retrotrajo a aquellos años en los que el rock´n´roll era el rock´n´roll y no podía ser de otra manera por que era la única posibilidad de fuga convincente, decente. En aquellos tiempos las matizaciones se dejaban para salida del concierto.
Y a la salida me decía Pablo, muy acertadamente, que el concierto había sido lo contrario a lo visto unas semanas antes con los Buzzcocks: Los de Manchester resultaban viejos por querer desesperadamente ser jóvenes, los londinenses eternamente jóvenes por haber sido siempre viejos.
No lo dudes, si no encuentras la salida, llama al Doctor.
