Supergrass siempre han sido un grupo dado a los cambios de humor, a las vicisitudes, y aunque en su ya larga carrera (quince años de historia) hayan marcado cotas realmente brillantes con muchas de sus canciones, no hay que ser un gran observador para vislumbrar una trayectoria llena de altibajos. A sus álbumes más desinhibidos, alocados, directos y vivarachos siempre han seguido trabajos más templados, densos y plúmbeos. Y así, reafirmando la regla, en contraposición a la vibración intimista y la belleza sutil y nocturna de “Road To Rouen” (Parlohone, 2005), este “Diamond Hoo Ha” se presenta como un disco entusiasta, luciendo un sonido crudo, abiertamente rockero, optimista y animoso.