En 2005 veía la luz Songs Of Green Pheasant, el debut homónimo del proyecto unipersonal de Duncan Sumpner, un joven de 30 años, profesor de escuela primaria, natural de Oughtibridge, Sheffield, que hace más de cuatro años se encerró en su cocina para grabar con un modesto equipo analógico de cuatro pistas las canciones que entonces llegaban a ver la luz.
El camino no fue fácil… Cuatro años hace que a las oficinas de Fat Cat llegó una de tantas maquetas. Pocos datos acompañaban aquel envío, no había remite, sólo un matasellos; la música hablaba. La búsqueda se reveló ardua y laboriosa tarea. Los responsables de Fat Cat trataron sin éxito durante casi dos años de contactar con el creador de aquello que les parecía pura magia sonora: canciones suspendidas fuera del tiempo, voces y ambientes “mesmerizantes”, fragilidad y hechizo en cada uno de los temas de un álbum que llegaba sin referencias previas a ocupar un merecido lugar entre los discos más especiales que los más atentos pudieron escuchar ese año.