La música pop y rock que se hace hoy en día, ya sea la que suena en las radios o la que pueda hacer un oscuro grupo de power pop en su local de ensayo, es totalmente reaccionaria. Aun pudiendo presumir de vitalidad (es indudable que sigue estando por todas partes), se dedica a repetir patrones una y mil veces utilizados, siendo muy difícil dar con algo que suene personal. Por tanto, cuando nos hablan de algo original, nos produce sospecha y recelo por lo difuso que es ese término -pues si uno tira del hilo, es prácticamente imposible dar con algo puramente genuino-, por lo limitado de la música pop, y porque la clasificación de una canción como original apela a algo más cerebral que emocional.